"Vengan, no va a pasar nada, por eso estamos acá", le dijeron los militares a los pobladores de la localidad ayacuchana de Putis en aquellos primeros días de diciembre de 1984, según el testimonio de un soldado destacado en el lugar y que fuera recogido en el informe final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR).
En aquella mañana de diciembre, el día aun no ha sido determinado, decenas de pobladores de las localidades de Cayramayo, Vizcatampata, Orccohuasi y Putis fueron convocados en el local donde funcionaba el colegio por efectivos del Ejército, recuerda el soldado no identificado por razones de seguridad.
Allí les prometieron protección ante la subversión y la construcción de piscigranjas y casas.
"Los trajeron por la mañana y los pusieron en ese caserón. Los engañaron, les dijeron vamos a hacer una piscigranja. Acá vamos a hacer un cuadrado de tanto por tantos metros. Fueron más de tres horas. Todos los varones hicieron su propia fosa, ellos mismos. Los comenzaron a matar de seis en seis", recordó.
Por otro lado, una de los sobrevientes a la masacre contó también "que los militares separaron a las chicas más jóvenes de alrededor de 15 años, las que fueron llegadas a la escuela. Algunas de ellas eran casadas... La declarante recuerda que en la madrugada siguientes las jóvenes contaron que las habían ‘abusado’, refiriéndose a que habían sido violadas sexualmente".
Los asesinatos fueron cometidos porque los militares tenían la sospecha de que los comuneros pertenecían al grupo terrorista Sendero Luminoso, según se estableció, en ese momento tenía una activa presencia en Ayaucho.
FALTA DE COMUNICACIÓN
"Desde el 83 vinieron las Fuerzas Armadas que venían del norte. La comunidad era quechuahablante, no hablaban castellano. Por eso no entendían, no tenían comunicación. Tal vez por mala comprensión los asesinaban. Los acusaban de colaborar. Decían, todos los de esta zona son de Sendero Luminoso. Ellos se escondían, se escapaban a los cerros”, detalló Gonzalo Fernández Condoray, secretario de la Asociación de Afectados de Putis, en una entrevista concedida a la revista Caretas en el 2008.
En el momento de la matanza tenía siete años.
POLÉMICA POR CIFRA
La CVR estableció en el 2003 (PDF) que "no menos de ciento veintitrés personas", la mayoría niños y mujeres, fueron ejecutadas. No obstante, los pobladores dicen que fueron más de cuatrocientos. Sí hay coincidencia en que fueron enterrados en fosas comunes.
“En el tiempo de la Comisión de la Verdad estábamos en otros sitios. Por una pasada nomás han llegado. No nos registraron a todos”, indicó Fernández a modo de explicación.
La CVR consideró que los autores pertenecían a la base de Putis, dependiente de la base contrasubversiva 'Los Cabitos', en Huamanga. Aunque no han sido identificados plenamente, se sabe que tendrían los seudónimos de “Teniente Lalo, “Oficial Bareta”, “Comandante Oscar”, y el "Capitán Cuervo”.